Cantidades:
300 gramos de harina de fuerza.
190 mililitros de agua tibia.
Una cuchada de levadura.
Una pizca de sal.
Paso 1: en un bol grande, mezcla la harina, una cucharadita de la levadura y una pizca de sal. Añade el agua tibia poco a poco y amasa con las manos dentro del bol durante 5 minutos hasta que la masa no se pegue.
Paso 2: tapa el bol con un paño limpio y seco. Deja reposar la masa en el lugar más cálido de tu cocina durante 1 hora completa para que la levadura actúe y la masa duplique su tamaño original.
Paso 3: vuelca la masa sobre la encimera con un poco de harina, dale forma de bola estirando los bordes hacia abajo y colócala sobre papel de horno. Tápala con el bol boca abajo 15 minutos y enciende el horno a 220°C.
Paso 4: haz un corte en cruz a la masa, introduce el pan con el papel en el horno a media altura y hornea 35 minutos a 220°C.
Puedes añadir semillas o frutas deshidratadas para darte tu toque personal.
Truco del chef: no cortes el pan nada más sacarlo del horno por mucho que huela de maravilla. Déjalo enfriar sobre una rejilla durante 30 minutos para que la miga se asiente y no se quede gomosa.