Cantidades:
500 g de harina de trigo.
125 ml de vino blanco.
125 ml de licor de anís dulce.
125 ml de aceite de oliva suave.
50 g de azúcar blanco (más extra para rebozar).
8 g de levadura en polvo (media bolsa).
Un trozo de corteza de naranja fresca.
Paso 1: calienta el aceite de oliva suave en una sartén con la corteza de naranja hasta que se dore. Retira la corteza, aparta el aceite del fuego y deja que se enfríe por completo.
Paso 2: en un bol grande, vierte el aceite aromatizado ya frío, el vino blanco, el licor de anís dulce y el azúcar. Remueve bien con unas varillas para disolver el azúcar.
Paso 3: añade la harina tamizada junto con la levadura poco a poco. Mezcla primero con una cuchara y luego amasa con las manos hasta lograr una masa elástica que no se pegue. Déjala reposar diez minutos.
Paso 4: toma porciones de masa, haz cordones y une los extremos formando las rosquillas. fríelas en abundante aceite bien caliente hasta que se doren, escúrrelas y pásalas de inmediato por un plato con azúcar.